Chile aprueba un tratado internacional que busca conservar y usar de forma sostenible las semillas y plantas para la alimentación y la agricultura, asegurando que los beneficios de su uso se compartan equitativamente entre países, agricultores y comunidades locales.
El tratado responde a la necesidad de proteger la diversidad genética de plantas cultivadas, que es fundamental para la seguridad alimentaria mundial. Reconoce que agricultores y comunidades locales han contribuido históricamente a conservar esta diversidad y establece mecanismos para que compartan equitativamente los beneficios económicos que genere su uso, especialmente en investigación y comercialización. También busca facilitar el acceso a recursos genéticos y tecnología entre países, priorizando a naciones en desarrollo.
Generado el 8 jul 2026
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