El proyecto aumenta la pena para el robo de cajeros automáticos, equiparándola a la de otros robos graves que interrumpen servicios públicos. Actualmente estos delitos se castigan con penas bajas según el monto sustraído; la propuesta busca una sanción más severa y uniforme (entre 3 y 5 años de cárcel) independientemente de cuánto dinero se robe.
Los cajeros automáticos son un servicio esencial que permite acceso a dinero fuera del horario bancario y en zonas donde no hay sucursales. Los robos a estos equipos han aumentado significativamente (126 casos en los primeros meses de 2011, con técnicas cada vez más sofisticadas como el "vehículo vaquero"). El proyecto busca desincentivar estos delitos mediante penas más severas, ya que actualmente el análisis costo-beneficio favorece al delincuente: puede obtener grandes sumas de dinero con riesgo de condenas muy bajas.
Generado el 8 jul 2026
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