El proyecto crea un nuevo sistema de protección para quienes pagan impuestos específicos a los combustibles, reemplazando los fondos de estabilización existentes. Funciona ajustando semanalmente estos impuestos según las variaciones de precios internacionales del petróleo, y en una segunda etapa, mediante seguros financieros contratados por el Estado. El objetivo es dar tiempo a los consumidores para adaptarse a cambios de precios, reduciendo costos fiscales y evitando subsidios innecesarios a grandes empresas que pueden cubrirse por sí solas.
Chile importa la mayoría de sus combustibles y no puede controlar sus precios internacionales. Cuando estos suben o bajan bruscamente, afecta directamente a hogares y empresas. Los fondos de estabilización anteriores gastaron más de 2.300 millones de dólares en diez años sin ser muy efectivos, además beneficiaban a grandes empresas que podían protegerse por otros medios. Este nuevo sistema busca proteger principalmente a consumidores sin alternativas (pequeños negocios, usuarios de transporte), mientras reduce el gasto fiscal y evita subsidios a quienes no los necesitan. También busca flexibilizar el impuesto específico a combustibles, que ha sido criticado por ser muy rígido en momentos de crisis de precios.
Generado el 8 jul 2026
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