El proyecto establece que los proveedores de Internet no pueden bloquear, ralentizar ni discriminar el acceso a contenidos, aplicaciones o servicios según su origen o propiedad. Obliga a los proveedores a informar claramente sobre velocidad real, calidad del servicio y características técnicas del acceso contratado, y prohíbe prácticas como bloqueo de puertos, filtrado de información o entorpecimiento deliberado del tráfico.
En Chile, el acceso a Internet de banda ancha está altamente concentrado en pocas empresas (cerca del 94% según el texto), lo que les permite discriminar contenidos y servicios según intereses económicos. Sin neutralidad de la red, los usuarios quedarían limitados a un menú de contenidos elegido por el proveedor, similar a la televisión por cable. El proyecto busca garantizar que Internet funcione como una red abierta donde el éxito de sitios, aplicaciones y servicios dependa del mérito y la preferencia de los usuarios, no de acuerdos comerciales con los proveedores de conectividad.
Generado el 8 jul 2026
Generado el 8 jul 2026