Chile aprueba un protocolo internacional de 1996 que fortalece las reglas para evitar que se viertan desechos y basura en el mar. El protocolo prohíbe quemar desechos en el océano y exportar basura a otros países para que la tiren al mar, permitiendo solo ciertos materiales bajo permisos especiales y con evaluaciones ambientales más estrictas.
El protocolo actualiza las normas internacionales sobre contaminación marina que Chile ya había adoptado en 1972. Introduce el principio preventivo (actuar antes de que haya daño comprobado), establece que quien contamina paga los costos, y busca proteger los ecosistemas marinos para que sigan siendo útiles para las generaciones actuales y futuras. Esto es importante porque el mar es fuente de alimento, trabajo y biodiversidad para Chile.
Generado el 8 jul 2026
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