El proyecto otorga un bono extraordinario de $7.000 a cada ciudadano que actúe como vocal (miembro) de una mesa receptora de sufragios en las elecciones presidencial y parlamentaria de diciembre de 2009. El bono se paga una sola vez por cada votación y no se considera renta ni está sujeto a impuestos.
Ser vocal de mesa es una obligación cívica que requiere que los ciudadanos dediquen tiempo, asuman gastos de traslado y permanencia en locales de votación, lo que desalienta la participación electoral. El proyecto busca reconocer este sacrificio y hacer menos gravosa esta carga pública, facilitando que más ciudadanos estén dispuestos a participar en el proceso electoral.
Generado el 8 jul 2026
No fue posible generar este resumen — reintentando automáticamente.