El proyecto limita la responsabilidad de los usuarios de tarjetas de crédito, débito u otras tarjetas de operaciones por compras realizadas con sus tarjetas si estas fueron extraviadas, hurtadas o robadas. Si el usuario avisa oportunamente al banco o emisor, no responde por las operaciones fraudulentas posteriores al aviso, excepto en casos de fraude intencional del propio usuario.
Actualmente, los usuarios de tarjetas de crédito cargan con la responsabilidad de operaciones fraudulentas realizadas con sus tarjetas extraviadas o robadas, incluso después de avisar al banco. Esto genera inseguridad y desprotección del consumidor. El proyecto busca alinear la legislación chilena con estándares internacionales (EE.UU., Unión Europea) que protegen al usuario responsable, trasladando la carga de prueba y responsabilidad al banco emisor, quien tiene mejores herramientas para prevenir fraudes y contratar seguros.
Generado el 8 jul 2026
No fue posible generar este resumen — reintentando automáticamente.