El proyecto flexibiliza las normas sobre subdivisión de tierras indígenas para permitir que familias directas construyan viviendas propias. Reduce el tamaño mínimo de parcela de 3 hectáreas a media hectárea en general, y permite subdivisiones de hasta 500 metros cuadrados cuando se transfieren terrenos a ascendientes o descendientes para vivienda personal.
Las normas actuales de protección de tierras indígenas impiden que miembros de comunidades originarias dividan sus terrenos para que hijos u otros familiares directos construyan viviendas, lo que limita el acceso a programas de vivienda social y genera dificultades para mantener población rural en territorios indígenas. El proyecto busca equilibrar la protección territorial con la necesidad práctica de que las nuevas generaciones accedan a tierra propia, similar a lo que ya permite la ley para predios rurales no indígenas.
Generado el 8 jul 2026
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