El proyecto busca proteger a los deudores en operaciones de crédito limitando dos prácticas: (1) cuando se activa una cláusula de aceleración por falta de pago, el deudor solo debe pagar intereses efectivamente devengados hasta ese momento, no los intereses futuros que no ha generado; y (2) cuando se repacta una deuda, el acreedor no puede imponer plazos de pago más largos que los que el deudor desea asumir.
El proyecto responde a un problema social grave: el endeudamiento masivo de personas sin capacidad de pago real, agravado por la recesión económica iniciada en 1998. Las cláusulas de aceleración permiten que los acreedores cobren intereses no devengados (que no se han generado por el paso del tiempo), enriqueciendo injustamente a los bancos y casas comerciales. Además, en repactaciones, los acreedores imponen plazos artificialmente largos para lucrar con más intereses. El proyecto busca equilibrar la relación entre deudores y acreedores, evitando el enriquecimiento sin causa y protegiendo la estabilidad familiar y patrimonial de las personas.
Generado el 8 jul 2026
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