El proyecto permite que empleadores y trabajadores acuerden contratos por hora para prestar servicios personales, con un máximo de 30 horas semanales o 120 horas mensuales. El trabajador mantendría todos sus derechos laborales, y si el empleador no cumple las reglas del contrato, se presume automáticamente que es un contrato de jornada ordinaria.
Busca modernizar la legislación laboral chilena incorporando una modalidad contractual flexible que existe en otras legislaciones. Se argumenta que beneficia tanto a trabajadores como empleadores al ampliar opciones de contratación, promover flexibilidad laboral y dinamismo en los mercados. Sin embargo, también plantea riesgos sobre protección laboral y precarización del empleo.
Generado el 8 jul 2026
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