El proyecto establece que los centros de salud deben ofrecer atención clínica y acompañamiento emocional especial a madres y padres que pierdan un hijo durante el embarazo o poco después del nacimiento. Además, amplía los permisos laborales pagados para trabajadores que sufran estas pérdidas: 10 días para muerte de un hijo nacido, 7 días para muerte durante la gestación, y 7 días para muerte del cónyuge o conviviente.
La pérdida de un hijo durante el embarazo o poco después del nacimiento genera un impacto emocional profundo. Estudios muestran que más del 90% de las mujeres que viven esta experiencia desarrolla depresión, ansiedad o estrés postraumático. El proyecto reconoce que una atención respetuosa y empática de los profesionales de salud, junto con tiempo para el duelo, son factores clave para prevenir trastornos mentales graves y facilitar un proceso de duelo más saludable. Esto es especialmente importante porque afecta a aproximadamente una de cada cuatro mujeres.
Generado el 8 jul 2026
Generado el 8 jul 2026