El proyecto establece una superficie mínima de 56 metros cuadrados para viviendas económicas y sociales (ampliable en 10 m² por cada habitante adicional sobre tres), y aumenta el programa arquitectónico de viviendas sociales de 3 a 5 recintos, incluyendo un baño adicional y una sala de estudio, recreación o juegos.
Chile ha reducido el déficit habitacional pero con viviendas de baja calidad y espacios insuficientes que generan hacinamiento y segregación social. El proyecto busca cumplir con estándares internacionales de "vivienda adecuada" reconocidos en tratados de derechos humanos que Chile ha ratificado. Espacios más amplios y mejor distribuidos mejorarían la calidad de vida, la convivencia familiar y permitirían que niños y adolescentes tengan lugares adecuados para estudiar, especialmente relevante tras la pandemia y la educación remota.
Generado el 8 jul 2026
No fue posible generar este resumen — reintentando automáticamente.