El proyecto establece límites máximos a las tasas de intercambio que cobran los bancos y emisores de tarjetas por cada transacción: 0,3% para tarjetas de crédito y 0,2% para tarjetas de débito y prepago. Esto busca reducir los costos que los comercios pagan por aceptar tarjetas, lo que eventualmente podría bajar los precios para los consumidores.
Actualmente, las tasas de intercambio en Chile varían enormemente (entre 0,05% y 2,65% en tarjetas de crédito), lo que genera costos muy altos para los comercios. Estos costos se trasladan a los precios finales que pagan los consumidores. El proyecto argumenta que sin regulación, las marcas internacionales de tarjetas fijan estas tasas sin competencia real del mercado, favoreciendo desproporcionadamente a los bancos emisores sobre los comercios. Países como la Unión Europea, Estados Unidos y Canadá ya regulan estas tasas, logrando reducir costos para comercios y consumidores. La regulación busca equilibrar los incentivos entre ambos lados de la industria (emisores y comercios) y mejorar el funcionamiento del mercado de pagos.
Generado el 8 jul 2026
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