El proyecto establece beneficios económicos para padres, madres y cuidadores de niños pequeños (nacidos desde 2013) que necesiten dejar de trabajar para cuidarlos mientras las escuelas, jardines y salas cunas permanezcan cerradas por COVID-19. Los trabajadores pueden suspender su contrato de trabajo y recibir prestaciones de desempleo incrementadas, con un mínimo garantizado de $300.000.
Durante la pandemia de COVID-19, las escuelas y salas cunas cerraron, obligando a muchos padres a elegir entre cuidar a sus hijos o mantener sus ingresos. Este proyecto busca proteger económicamente a las familias más vulnerables en esa situación, permitiendo que los cuidadores se dediquen al cuidado de los niños pequeños sin perder ingresos, mientras se mantiene la estabilidad de las familias y se reconoce la importancia del cuidado en la primera infancia.
Generado el 8 jul 2026
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