El proyecto suspende por un año (2020) la Evaluación Docente que deben realizar los profesores y las pruebas SIMCE que rinden los estudiantes, postergando ambas para 2021. Esto se justifica porque la pandemia de COVID-19 cerró las escuelas, impidiendo que los docentes trabajen en aula y que los estudiantes reciban educación presencial de forma normal.
Durante la pandemia, las clases presenciales fueron suspendidas en todo el país, lo que hace imposible evaluar adecuadamente a los docentes en su desempeño en aula (componente central de la Evaluación Docente) y carece de sentido medir el aprendizaje de estudiantes que no han recibido educación presencial normal. El proyecto busca evitar procesos de evaluación que serían injustos e imprecisos en contexto de emergencia sanitaria, reduciendo estrés innecesario en las comunidades educativas.
Generado el 8 jul 2026
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