Extiende automáticamente el mandato de los consejeros (directivos) de las comunidades indígenas por hasta 180 días después de que termine el estado de emergencia sanitaria, para que puedan seguir funcionando sin necesidad de hacer asambleas presenciales que expongan a sus miembros al contagio de COVID-19.
Durante la pandemia de COVID-19, las comunidades indígenas enfrentaban un dilema: sus estatutos exigían asambleas presenciales para renovar directivas, pero reunir a cientos de personas exponía a todos al contagio. La Araucanía concentra casi la mitad de las comunidades indígenas del país y fue una de las regiones más afectadas. Sin esta prórroga, las comunidades perderían su vigencia legal y capacidad de actuar. La medida permite que estas organizaciones, vitales para la vida cotidiana de sus integrantes, continúen operando sin poner en riesgo la salud de sus miembros.
Generado el 8 jul 2026
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