El proyecto modifica la ley de tránsito para establecer que cualquier presencia de drogas o sustancias sicotrópicas en la sangre de un conductor constituye automáticamente una infracción o delito, sin importar la cantidad. También prohíbe consumir estas sustancias dentro de vehículos motorizados, con excepciones para medicamentos prescritos médicamente.
Chile tiene altos índices de consumo de drogas y alcohol. Estudios recientes muestran que aproximadamente el 25% de los conductores pesquisados con narcotest dieron positivo. El proyecto busca cerrar un vacío legal: mientras que el alcohol tiene umbrales claros (0,3 y 0,8 gramos), las drogas no tenían regulación específica. Al establecer tolerancia cero a drogas al volante, se espera reducir accidentes, lesiones y muertes en el tránsito, similar a lo logrado con las reformas sobre alcohol en 2012 y 2014.
Generado el 8 jul 2026
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