El proyecto crea un proceso de portabilidad financiera que permite a personas y pequeñas empresas cambiar de institución financiera de forma más fácil y rápida, sin necesidad de acudir al proveedor original. Incluye un sistema de certificados de liquidación con información clara sobre deudas y garantías, y crea una figura especial de "subrogación de crédito" que evita tener que alzar y constituir nuevas garantías hipotecarias o prendarias, reduciendo costos y plazos en refinanciamientos.
Actualmente, cambiar de institución financiera o refinanciar una deuda en Chile es un proceso lento y costoso (puede tomar 2,5 meses y costar $660.000 en créditos hipotecarios). El 97% de los adultos chilenos tiene al menos un producto financiero, y más de 3,2 millones de hogares tienen deudas que consumen en promedio el 25% de sus ingresos mensuales. Este proyecto busca facilitar la competencia entre proveedores financieros, permitir que deudores accedan a mejores tasas e intereses, y liberar recursos de los presupuestos familiares para consumo e inversión, mejorando el bienestar económico general.
Generado el 8 jul 2026
Generado el 8 jul 2026