Permite que estudiantes de Centros de Formación Técnica e Institutos Profesionales (carreras técnicas) cuyos hogares pertenezcan a los siete primeros deciles de ingresos (familias de clase media y menores ingresos) estudien de forma gratuita a partir de 2019, si sus instituciones se adhieren al sistema de financiamiento institucional para la gratuidad.
La educación técnico-profesional concentra a estudiantes de familias con menos recursos que la educación universitaria, pero recibe solo el 22% del financiamiento fiscal en comparación con el 78% que va a universidades. Desde 2010, más del 50% de quienes ingresan a educación superior eligen CFT o IP, pero esta opción no ha sido prioritaria en políticas públicas. El proyecto busca reconocer la importancia estratégica de la educación técnica para el desarrollo productivo del país y ampliar oportunidades de movilidad social para estudiantes de clase media que no califican para gratuidad universitaria.
Generado el 8 jul 2026
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