El proyecto prohíbe que las escuelas condicionen la permanencia de estudiantes al consumo de medicamentos para tratar trastornos de conducta, como el déficit atencional e hiperactividad. Busca evitar que los establecimientos educacionales presionen a padres para medicar a sus hijos como requisito para que continúen en la escuela.
El proyecto responde a evidencia de que en Chile se ha incrementado significativamente la medicación de niños con diagnósticos de trastornos de conducta, especialmente metilfenidato y risperidona, sin que siempre exista justificación médica clara. Según el texto, escuelas estarían presionando a familias a medicar a estudiantes para reducir conductas disruptivas y cumplir con estándares de rendimiento académico. Esto afecta la salud de menores, que pueden experimentar efectos adversos graves, y perpetúa un sistema que medicaliza problemas que podrían tener origen social, familiar o pedagógico. La prohibición busca proteger a estudiantes de sobremedicación innecesaria y obligar a las escuelas a implementar apoyos educativos alternativos.
Generado el 8 jul 2026
Generado el 8 jul 2026