El proyecto moderniza la regulación bancaria chilena para fortalecer la estabilidad del sistema financiero. Propone aumentar los requisitos de capital de los bancos, crear nuevas herramientas para intervenir tempranamente en bancos con problemas, traspasar la supervisión bancaria a la Comisión para el Mercado Financiero, y mejorar la protección de los depositantes.
La crisis financiera de 2007 y la experiencia histórica de Chile (crisis de 1982-1983) demostraron que un sistema bancario débil genera costos fiscales enormes (en Chile alcanzó más del 40% del PIB) y afecta principalmente a los sectores más vulnerables. Esta reforma busca prevenir futuras crisis mediante regulación más rigurosa, alineada con estándares internacionales (Basilea III), y mecanismos de intervención temprana que protejan a depositantes y contribuyentes, evitando que el Estado tenga que rescatar bancos en quiebra.
Generado el 8 jul 2026
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Generado el 8 jul 2026