El proyecto obliga a las empresas que ofrecen productos o servicios por teléfono a enviar por escrito todas las condiciones y cláusulas del contrato al consumidor. El consumidor solo acepta el contrato cuando responde por escrito, evitando que se perfeccionen contratos sin que la persona entienda realmente qué está aceptando.
La contratación telefónica es cada vez más frecuente en Chile, pero presenta riesgos graves: los consumidores no entienden las cláusulas porque se leen rápido o se omiten, no pueden verificar la identidad de quién llama, las grabaciones quedan en poder de la empresa, y los adultos mayores son especialmente vulnerables por sus bajas pensiones y dificultades auditivas. El proyecto busca prevenir abusos asegurando que el consumidor conozca y acepte conscientemente lo que contrata, en lugar de solo recibir confirmación después de que ya se perfeccionó el contrato.
Generado el 8 jul 2026
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