El proyecto busca reducir el precio de los medicamentos y mejorar el acceso a medicinas genéricas bioequivalentes mediante dos medidas principales: prohibir que los laboratorios farmacéuticos sean dueños de farmacias (integración vertical), y obligar a los médicos a indicar en las recetas el nombre del medicamento genérico equivalente para que los pacientes puedan elegir la opción más económica.
Los medicamentos representan el 55% del gasto de bolsillo en salud de las familias chilenas. El mercado farmacéutico está concentrado en tres cadenas de farmacias que controlan más del 90% de las ventas, y muchas están integradas verticalmente con laboratorios. Esto permite prácticas anticompetitivas que mantienen los precios altos: los medicamentos de marca propia cuestan tres veces más que los genéricos bioequivalentes, pero se venden más porque las farmacias tienen incentivos para promoverlos. El proyecto busca que los pacientes accedan a medicinas más baratas sin perder calidad terapéutica, garantizando el derecho a la salud.
Generado el 8 jul 2026
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Generado el 8 jul 2026