El proyecto autoriza al Estado para crear y operar plantas desalinizadoras de agua de mar, con el objetivo de reducir la dependencia de agua dulce en zonas áridas del norte y centro del país, especialmente para actividades mineras y consumo humano.
Chile enfrenta una crisis hídrica creciente, particularmente en el norte y centro, donde la sequía afecta tanto el consumo humano como actividades productivas. La minería consume grandes volúmenes de agua dulce (proyecciones indican aumento del 44% al 2021), agotando cuencas y afectando ecosistemas. La desalinización permitiría preservar agua dulce para consumo humano y reducir daño ambiental, pero actualmente depende de decisiones voluntarias de empresas privadas. El Estado necesita capacidad propia para garantizar esta solución como política pública integral.
Generado el 8 jul 2026
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