El proyecto obliga a bancos, casas comerciales y empresas grandes a usar huella digital combinada con un código de 4 dígitos para autorizar compras con tarjeta de crédito o débito. Si no implementan este sistema, las empresas responden por fraudes; los bancos también son responsables si no proporcionan la información necesaria para que sus clientes usen este método.
El fraude con tarjetas de crédito y débito ha aumentado con la sofisticación de técnicas delictivas. Actualmente circulan más de 10,6 millones de tarjetas activas en Chile. El proyecto busca reducir fraudes y robos de identidad mediante tecnología biométrica más segura que métodos tradicionales (PIN, banda magnética), protegiendo tanto a consumidores como a la confianza en el sistema de pagos electrónicos.
Generado el 8 jul 2026
No fue posible generar este resumen — reintentando automáticamente.