El proyecto obliga a nuevas construcciones, ampliaciones y reformas de edificios privados, terminales de transporte, puertos, aeropuertos y estaciones de tren que tengan estacionamientos a destinar o reconvertir al menos un 10% de esa superficie para estacionamiento de bicicletas. Estos espacios deben ser visibles, accesibles, señalizados y contar con sistemas de seguridad. Si hay cobro de tarifa, debe haber una tarifa especial para bicicletas proporcional al espacio usado.
El proyecto busca promover el uso de bicicleta como medio de transporte sostenible en las ciudades, reduciendo la congestión vehicular y el impacto ambiental de la motorización. En Santiago, el uso de bicicleta ha crecido de 1,9% a 3% de los viajes diarios. La falta de estacionamientos seguros es un obstáculo para que más personas usen bicicleta. Obligar a infraestructuras públicas y privadas a proporcionar estos espacios busca facilitar esta transición hacia una movilidad más sostenible.
Generado el 8 jul 2026
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