El proyecto permite que médicos interrumpan embarazos en tres casos específicos: cuando la vida o salud grave de la madre está en riesgo, cuando el feto tiene malformaciones incompatibles con la vida, y cuando el embarazo resulta de violación, abuso sexual o técnicas de reproducción asistida no consentidas. En los casos de violación, el procedimiento debe realizarse antes de la semana 12 de gestación.
Actualmente Chile prohíbe completamente la interrupción del embarazo, lo que genera aproximadamente 160 mil abortos clandestinos anuales. Estos abortos clandestinos son especialmente peligrosos para mujeres de bajos recursos, que recurren a métodos caseros de alto riesgo con una tasa de mortalidad materna por aborto de 4,6 por 100 mil nacidos vivos (comparado con 0,3 en EE.UU.). Encuestas muestran que la mayoría de chilenos apoya despenalizar el aborto en estos tres casos específicos (entre 58% y 67% de apoyo). El proyecto busca reconocer situaciones donde hay conflicto entre derechos fundamentales: la vida de la madre, su dignidad, libertad de conciencia, y la protección del no nacido.
Generado el 8 jul 2026
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