Chile se adhiere a la Convención de la Apostilla de 1961, que simplifica la autenticación de documentos públicos para usarlos en el extranjero. En lugar de trámites de legalización complejos, los documentos se acompañan con un certificado llamado "Apostilla" que certifica la autenticidad de la firma y el sello.
La Convención agiliza y abarata los trámites de autenticación de documentos públicos, eliminando la necesidad de legalización consular. Esto facilita la circulación de documentos entre los 102 países que ya son parte del tratado (incluyendo Argentina, España, Estados Unidos, Francia, México, Perú y otros), generando ahorros de tiempo y dinero para ciudadanos y empresas que operan internacionalmente.
Generado el 8 jul 2026
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